SENSE PRO 5

SALOMON

DATOS TÉCNICOS

  • Peso 144 g
  • Precio 140,00 €
  • Temporada SS21
  • Capacidad 5.0 litros
  • Capacidad extendida en litros 5.0 litros

GALERÍA


CONCLUSIONES

Pros & Contras

PROS:

1. SensiFit: Fit impecable, con independencia del nivel de carga.

2. Accesibilidad: Buen acceso en carrera a la mayor parte de los compartimentos.

3. Ligereza: Mochila minimalista, pero que tiene de todo y pesa solo 144 gramos.


CONTRAS:

1. Sistema porta bastones: Con las gomas de la propia mochila, el rebote lo hace inviable.  

2. Bidones: El fondo rígido se puede clavar en las costillas.

3. Con temperaturas veraniegas dará calor, al cubrir buena parte de la espalda y zona bajo las axilas del corredor.


POSIBLES MEJORAS:

1. Incorporar algún bolsillo impermeable.

Conclusión

Las virtudes de esta nueva Salomon Sense Pro 5 pueden resumirse en buen ajuste, comodidad y fácil acceso al material cargado. Una mochila, con estructura de chaleco, en cuyo diseño se ha pensado bien en las situaciones de carrera, y con unos materiales de primer nivel, heredando toda la experiencia y buen hacer de la gama S-Lab, buque insignia de Salomon, con la que ya no encontramos prácticamente diferencias.

Lejos de hacernos perder el tiempo, correr con la Salomon Sense Pro 5 ha sido fácil y rápido. Desde cargar la mochila, ajustarla a nuestro cuerpo, así como acceder al material en marcha o rellenar los soft flasks, todo ha sido sumamente sencillo.

El buen reparto del peso de la carga, gracias a la distribución de todos los compartimentos rodeando completamente la caja torácica del corredor, sumado a la elasticidad del tejido de los bolsillos, ha derivado en que el rebote en carrera haya sido imperceptible, con independencia del nivel de carga que lleváramos. En este sentido, ha otorgado estabilidad al corredor que, además, ha sentido la comodidad de la suave malla interior.

La única excepción a las facilidades descritas, la hemos encontrado al regular o ajustar la correa que sujeta la Salomon Sense Pro 5 por la parte frontal, pues, si nos pasábamos con el tensor, en seguida nos molestaba la presión de los soft flasks sobre las costillas. Por otro lado, tampoco hemos logrado encontrar un buen sistema para llevar bastones, mediante las gomas sujetas a los enganches de la mochila. Eso sí, los 5 litros de capacidad parecían ser más, pues no hemos echado en falta mayor espacio para nuestra carga.

Una última apreciación, pensando en los amantes de la competición: En distancias cortas o medias, en las que se valora no perder ni un segundo, consideramos que esta Salomon Sense Pro 5 puede marcar la diferencia, ayudándonos a ser lo más eficientes posibles en carrera. 

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REVIEW

Sistemas de hidratación

Sistemas de hidratación

Al comprar la Salomon Sense Pro 5 ya se nos entregan dos bidones blandos, de 500 ml cada uno, que se alojan en sus respectivos bolsillos frontales. Fabricados por HydraPak, son de boca ancha (4 cm de diámetro), lo cual facilita mucho su llenado, así como la posibilidad de introducir cubitos de hielo o pastillas de sales. Una novedad en su diseño es que la base de cada bidón se ha moldeado de forma redondeada y es semi rígida, como de silicona, para facilitar su inserción dentro del compartimento correspondiente de la mochila.

Los dos bolsillos para estos soft flasks tienen una presilla elástica con la que sujetar la boquilla, con el fin de evitar rebotes en carrera y, por otro lado, que se vaya escondiendo en el bolsillo conforme se vacíe. Aunque en las pruebas realizadas con la Salomon Sense Pro 5 hemos estado utilizando los bidones entregados por el fabricante, los bolsillos son lo suficientemente amplios como para poder albergar bidones blandos de mayor tamaño.

Merece destacarse que, gracias a ese buen tamaño del bolsillo, así como a la estructura otorgada por la nueva forma de la base del bidón, el meter y sacar los soft flasks resulta más rápido de lo habitual en este tipo de mochilas-chaleco. Incluso llevando bien cargados los restantes compartimentos frontales, lo cual tiene mérito.

Por otro lado, el bidón queda a una buena altura, de modo que el acceso al mismo para beber también resulta bien sencillo, pudiendo acercar la boca del corredor sin necesidad de remover de su ubicación el soft flask, ni tener que girar excesivamente el cuello. La válvula cumple bien con su función, evitando el goteo de agua, a la vez que proporciona un buen caudal al beber.

Tratándose la Salomon Sense Pro 5 de una mochila de menor carga, pensada para salidas por el monte, en principio, no muy largas, resulta lógico que no cuente con el clásico sistema de hidratación trasero mediante una bolsa de litro y medio o, incluso, dos litros. Con los dos soft flasks que hemos descrito, cargamos al menos con un litro de agua, de fácil acceso en carrera, que debe resultarnos suficiente para las salidas o carreras cortas, o en las que contemos con opción de ir reaprovisionándonos sobre la marcha.

Compartimentos y extras

Compartimentos y extras

La capacidad de carga de esta Salomon Sense Pro 5 asciende a 5 litros, que se reparten en un total de 9 compartimentos, contando los dos destinados a hidratación. Su distribución por todo el tórax del corredor permite un reparto de la carga bien equilibrado, pensado para poder correr sin problemas.

Los dos tirantes son casi iguales, encontrando bolsillos que van desde la zona del hombro hasta debajo de las axilas. De arriba abajo y dispuestos en cascada, en primer lugar, tenemos un pequeño bolsillo de unos 14 cm de largo (que cierra con cremallera en el tirante derecho), ideal para guardar pastillas (sales, analgésicos…) así como llaves de coche.

En la parte central encontramos el compartimento para sofk flask, que se ha descrito en el apartado dedicado a la hidratación y, más abajo, un gran bolsillo que se amplía hacia los laterales cubriendo así toda la parte delantera de la caja torácica. Este último espacio, idéntico en ambos tirantes de la Salomon Sense Pro 5, tiene una gran capacidad, donde guardar todo tipo de cosas que vayamos a necesitar en carrera: desde alimentación a ropa de “quita y pon” (tubular, guantes, manguitos…), y seguramente nos sobre sitio. Al margen de la buena capacidad de carga, debemos destacar que disponemos de dos entradas u oberturas (una por la parte superior y otra más en el lateral), facilitando en gran medida el acceso con cualquiera de las dos manos. Si bien este gran bolsillo delantero no tiene ningún cierre, queda bien ajustado al cuerpo sin que nos haga temer por perder la carga.

En el tirante derecho, además, encontramos superpuesto otro bolsillo con cierre de cremallera, ideal para guardar un teléfono móvil de cualquier tamaño, pues no es pequeño, si bien habrá que resguardarlo ya que el tejido no cuenta con protección impermeable y quedará bastante expuesto.

Si giramos la Salomon Sense Pro 5, en su parte dorsal hay dos grandes bolsillos. El superior, dispuesto en vertical, es el de mayor capacidad y el único al que no podremos acceder sin quitarnos la mochila, pegado a nuestra espalda e idóneo para cosas voluminosas o pesadas, con poca probabilidad de ser utilizadas, aunque no por ello menos importantes (ropa de abrigo, reserva de comida, frontal, manta térmica o un botiquín, por ejemplo). Su acceso es por la parte superior y, aunque no tiene tampoco ningún sistema de cierre, el ribete está perfilado con una pequeña banda de silicona, que lo dota de algo de estructura y asegura que nada pueda saltar fuera al correr.

Debajo del anterior compartimento encontramos otro en disposición horizontal, abierto por ambos laterales. También tiene buena capacidad, y será un buen lugar en el que guardar la membrana impermeable o algo más de ropa, pues se puede acceder a él (con cierta dificultad, pero se puede), sin necesidad de quitarnos la mochila.

Debemos añadir que, como extras, encontramos un silbato en el bolsillo superior del tirante izquierdo, así como toda una serie de pequeños enganches repartidos por el perfil de la mochila, donde poder pasar las gomas elásticas (entregadas con la mochila) mediante las que sujetar, a modo de brida, todo aquello que se le pueda ocurrir al corredor: desde una gorra o gafas de sol, algo de ropa a, incluso, unos bastones.

Respecto a estos últimos, si bien hemos estado probando mil maneras para sujetarlos a la mochila, tenemos que confesar que no hemos sido capaces de encontrar un sistema que evite el considerable rebote que se produce al correr. Entonces, si queremos cargar bastones, la mejor manera será adquirir el Custom Quiver, bolsa tipo carcaj creado por Salomon, compatible con esta mochila, al contar con los puntos de enganche necesarios para su sujeción.

Por último, no podemos olvidar los reflectantes que encontramos en el logo de Salomon de la parte trasera, así como el que hay en el tirante izquierdo. Además, tenemos unas líneas en los laterales, así como algún otro pequeño punto reflectante, que nos garantizan poder ser vistos en la noche por todos los lados.

En carrera

En carrera

Una vez cargada la mochila con todo aquello que necesitemos, al ponérnosla se puede apreciar que el diseño SensiFit consigue un ajuste al cuerpo que no resulta nada molesto, gracias al tejido (acertada mezcla de poliamida y elastano) suave, de tacto agradable, y la total ausencia de elementos rígidos que puedan causar algún daño.

Para encontrar nuestra mochila idónea tenemos hasta seis tallas distintas de la Salomon Sense Pro 5, con un peso de 144 gramos sin bidones, que podremos ajustar en la zona del esternón mediante el sistema Quick link. Consiste en una correa elástica o goma que en forma de zigzag se engancha en dos puntos a través de unos pequeños pasadores, cuya altura podemos variar a nuestro gusto. Una vez sujeta dicha correa, mediante un tensor (cierre de resorte) se puede acortar o alargar, para lograr un mayor o menor ajuste al cuerpo. Dicha maniobra se hace de manera muy sencilla, sin necesidad de parar la marcha, e incluso con guantes. No hay nada más que hacer, así que a empezar a correr.

Una vez en carrera, desde un inicio hasta el último de nuestros pasos, la comodidad general de toda la mochila, gracias a su ergonómico diseño, así como el buen y rápido acceso a la mayor parte de los compartimentos resulta incontestable. No perderemos ni un segundo de más en nuestra marcha por ello. En este sentido, la Salomon Sense Pro 5 está muy bien construida, permitiendo además una gran libertad de movimientos al corredor.

Con poca o mucha carga, si sabemos repartirla bien entre todos sus compartimentos, las sensaciones han sido buenas, sin rebotes, ni desplazamiento de la mochila, sin que salte ningún elemento cargado, ni roces o impedimentos para rendir al máximo. La buena elasticidad del tejido cumple su función, manteniendo sujeto todo el material que llevemos, sea poco o hasta los topes.

Volvemos al tema de la hidratación, pero ahora en carrera. El novedoso diseño de los soft flasks, con una base más rígida, ha ayudado a poder efectuar cada avituallamiento de forma más rápida. Ahora bien, todo tiene su precio: cuidado con llevar la mochila muy ajustada en la zona del esternón, pues en media hora se ha hecho patente la molestia sobre las costillas de la presión ejercida por la base dura del bidón, y eso que la parte inferior del bolsillo del soft flask tiene un pequeño refuerzo acolchado para prevenir el roce.

En este último aspecto intervienen varios factores, desde la forma del pecho del corredor a la ropa que lleve en ese momento, pero resulta esencial, al tensar la correa de ajuste en el tórax, dar con el punto justo de presión que evite rebotes en carrera pero que no genere la molesta presión de los bidones sobre las costillas. La suerte es que, como ya hemos advertido, resulta muy sencillo y rápido alargar o acortar la goma mediante el cierre de resorte, por lo que no hemos dudado en ir jugando con eso durante la carrera.

Admitimos que no siempre ha sido fácil y, en más de una ocasión, te percatas de que has ajustado mucho la Salomon Sense Pro 5 cuando ya la molestia en carrera resulta notable. Se requerirá práctica, a base de prueba y error. En todo caso, debido al buen fit de la mochila, recomendamos comenzar no ajustando mucho la correa elástica pues, aun llevándola lo más suelta posible, el rebote ha sido mínimo.

Finalizamos este apartado advirtiendo que, en épocas de calor, el inevitable sudor no va a evacuarse con la rapidez necesaria para evitar que traspase al interior de la mochila, afectando a lo que carguemos en ella, lo cual se ha hecho más notable en la parte de la espalda. El color negro tampoco ha ayudado, absorbiendo más el calor. Tampoco tenemos algún bolsillo impermeable, por lo que en caso de lluvia también deberemos proteger bien nuestra carga, especialmente elementos como teléfono móvil, documentación o un frontal.

Resistencia / durabilidad

Resistencia / durabilidad

Hemos utilizado la Salomon Sense Pro 5 durante casi dos meses, en los que hemos ido dejando atrás los días de invierno y, a su vez, dando la bienvenida a jornadas primaverales. Desde salidas cortas por zonas de bosque a alguna que otra incursión más larga, acumulando horas, llegando hasta donde nos dejaba la nieve.

Pese a que la ligereza y suavidad de esta mochila nos lleve a pensar que se trata de un producto frágil o delicado, su resistencia en las pruebas realizadas ha sido notable. Sigue manteniendo su buen tacto y elasticidad, con la malla interior sin desgaste por roces. Las gomas y cintas también siguen cumpliendo con su cometido, sin deshilacharse ni haber perdido elasticidad. Las dos únicas cremalleras son de calidad (marca YKK), corriendo fácilmente y sin necesidad de mantenimiento o lubricación.

El inevitable paso por la lavadora en varias ocasiones, más por las manchas de sudor que por retención de malos olores, tampoco ha alterado el color del tejido, ni afectado a las costuras o al tamaño de la Salomon Sense Pro 5.

COMPARADOR

Vs.

Autor: Sergio Perbech

Fecha de publicación: 13/04/2021

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