Silva Trail Runner II USB

Silva Trail Runner II USB
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VÍDEO ANÁLISIS


Silva Trail Runner II USB

DATOS TÉCNICOS

  • Talla US Universal
  • Peso (gramos) 128

Introducción y descripción

Silva es una marca Sueca de reconocido prestigio desde hace años, aunque conocida en nuestro país recientemente. No en vano la empresa fue fundada en 1933 por tres verdaderos especialistas en el deporte de orientación que, aparte de sacar al mercado una lámpara frontal en aquel año, inventaron la brújula rellena de líquido, que fue considerada, unánimemente, la más eficaz y fácil de manejar.
El modelo que nos ocupa, el Trail Runner II USB nace a la sombra del Trail runner II (homónimo modelo alimentado por pilas), que a su vez es la evolución del modelo que en 2009 se hizo con el Outdoor Industry Award.
La nota más característica de los frontales Silva es las reducidas dimensiones de la parte frontal. En el trail Runner II USB esta parte ocupa poco más que el mínimo exigido para albergar las dos luces led ubicadas en paralelo. El otro punto que diferencia al Trail Ruuner II USB de buena parte de los frontales del mercado (aunque cada vez es más común) es el hecho de que prescinde de pilas. Este frontal cuenta con una batería de ionLitio colocada en la parte posterior, la cual procede a cargarse mediante el conector micro USB suministrado.
La verdad es que nos pica la curiosidad de saber si esta variante USB del Trail Runner II estará a la altura de su hermano gemelo alimentado por pilas o, por contra, este sistema alternativo de alimentación se volverá precisamente en su contra.

Construcción

El frontal Silva Trail Runner II USB cuenta con una lámpara delantera de pequeñas dimensiones provista de dos luces LED que aseguran una potencia máxima de 150 lúmenes (lo que implica un alcance de 50 mts.) y una petaca trasera donde se aloja la batería de ionLitio de 1800mAh. Esta petaca es de tamaño normal (no se puede considerar pequeña, pero tampoco de dimensiones excesivas), la cual está envuelta de un tejido que la protege parcialmente del exterior y, a su vez, sirve de sujeción de la petaca a la cinta. Su peso, con dicho envoltorio incluido es de 63 grs. Un valor contenido, que hace que no se sienta en exceso su presencia encima de nuestra nuca. Tanto lámpara como petaca ofrecen una protección frente al agua IPX6, que se define como de protección frente a chorros muy potentes de agua. Ello significa que no se garantiza una total estanqueidad pero que ofrece un grado de protección que será más que suficiente para el uso extremo que hagamos de un frontal (soportar aguaceros durante horas).
El suministro de energía de la petaca hacia la lámpara está garantizado por un cable que recorre la cinta en su parte izquierda y que, a su vez, cuenta con una clavija de desconexión en su parte intermedia. El cable tiene una sección en espiral, a fin de dotarle de capacidad de adaptarse a los distintos grados de extensión de la cinta.
Precisamente, en cuanto a la cinta, ésta ofrece un grosor generoso y es regulable gracias a un mecanismo tensor situado en su parte izquierda. Su tacto es agradable y suficientemente elástica. También cuenta en su interior, al igual que la parte interior de la funda de la petaca, de un recubrimiento de silicona destinado a evitar que el frontal se mueva de su ubicación originaria. Como tanto la petaca como la lámpara son desmontables fácilmente, no hay problema a la hora de disponer solo de la cinta a fin de poderla lavar.
Todos estos puntos que hemos descrito, nos hacen ver que, realmente, Silva es una marca con amplia expriencia y que, por tanto, tiene muy en cuenta todos los detalles que son imprescindibles incorporar en una lámpara frontal.

Fit y funcionamiento

Una vez hemos ajustado la cinta elástica adecuadamente, la maniobra para colocarnos el Trail Runner II USB
es relativamente rápida. Decimos relativamente, ya que, por un lado, el hecho de coincidir la ubicación del cable con el tensor, nos puede dificultar levemente la regulación de éste y también, por otro lado, en ocasiones puede que el cable se salga de la guía o que se retuerza ligeramente la cinta durante la maniobra de colocación. De todos modos, nada que no podamos subsanar sobre la marcha y en pocos segundos.
Por lo demás, el frontal es muy ligero y confortable en su parte delantera, gracias a que esta parte apenas ocupa ni pesa y la plataforma de la lámpara ofrece una forma adecuada para reposar en nuestra frente. Sin embargo, la parte trasera se percibe bastante más, por peso y volumen, aunque tras un buen ajuste, se disipan en buena medida estas sensaciones.
Ciertamente, que la parte interior de la cinta, así como la petaca estén provistas de silicona, ayuda a que el frontal no se mueva de su ubicación. De todos modos, lo mejor para asegurarse un ajuste óptimo y sin la más mínima molestia es colocarse por debajo un tubular o una gorra colocada al revés. De ambos modos evitaremos que la petaca baje lo más mínimo o que la parte inferior de la cinta nos roce con las orejas, sin necesidad de tener que apretar con profusión la cinta para lograrlo.
La parte de la luz es orientable verticalmente, ofreciendo una más que amplia gama de posiciones (nada menos que 180º de basculación). el único "pero" es que, en caso de portar guantes, nos puede resultar un pelín laborioso sujetarla adecuadamente para hacerla mover.
Un punto a favor de este frontal de Silva es, desde luego su botón de encendido/apagado, que, a su vez, sirve para elegir entre dos intensidades. Tanto su ubicación como su tamaño y tacto son muy adecuados para realizar una manipulación del
mismo rápida. Su funcionamiento es también, de una simplicidad tal que será difícil equivocarnos: Pulsándolo una vez lo encenderemos en máxima intensidad. Pulsándolo de nuevo, bajara a media intensidad, volviendo a máxima intensidad si lo volvemos a pulsar. Si desde modo apagado pulsamos el botón de encendido durante más de un segundo, el frontal se encenderá en modo flash (intermitente). Finalmente, tanto en un modo como en otro, pulsándolo por unos segundos, el frontal se apagará. Eso es todo. Simple y correcto a la vez. Lo que se echa en falta es, sin duda, es el no disponer de un modo "luz roja de emergencia".
En cuanto a la batería, esta se carga mediante al cable USB suministrado. Tras conectarlo a la petaca y al ordenador, el tiempo de carga es de aproximadamente 4 horas. Un valor que nos ha parecido un tanto elevado. Durante la carga, una zona de la petaca se iluminará de color rojo, pasando al verde cuando finalmente la batería está totalmente cargada.

En carrera

Una vez correctamente colocado en la cabeza, no se siente pesado en absoluto. Al iniciar la marcha es cuando rápidamente nos daremos cuenta del ángulo que resulta más apropiado para enfocar aquello sobre lo que precisamos la máxima iluminación. La manipulación de la lámpara nos ha parecido adecuada, aunque requiere acostumbrarse un poco a sus pequeñas dimensiones y que ofrece un grado de resistencia elevado a la hora de bascular. Esto último, de todos modos, es de agradecer, ya que en ningún momento experimentaremos la molestia que supone que el foco varíe su orientación por ser muy sensible al movimiento o al rebote.
Si salimos a entrenar con el modo de intensidad intermedio, pronto observaremos que su haz de luz se no queda un poco escaso y no dudaremos en optar por cambiar al modo de máxima potencia, especialmente en zonas técnicas. Al respecto, agradecemos la simplicidad del manejo de las distintas opciones de iluminación con un solo botón que, a la postre, es de generosas dimensiones, con un tacto que nos ha parecido sencillamente perfecto y cuya ubicación es idónea para acertar con él a la primera. Una pulsación de leve duración y estaremos cambiando de un modo de intensidad al otro. Maniobra esta que nunca nos causará pereza realizar.
Tanto el modo de intensidad media como el máximo ofrecen una distribución de la luz muy adecuada, ya que, precisamente donde necesitamos la mayor iluminación (la zona donde hemos de pisar), uno de los LEDS del Trail Runner II nos la proporciona, brindándonos a su vez, el otro LED, un haz de luz periférico más difuminado, pero suficiente para deducir el entorno más inmediato. Es lo que Silva denomina Intelligent Light y, la verdad es que funciona muy bien.
Durante el transcurso del Ultra Trail de Sierra Nevada portamos este frontal y hemos de confesar que nuestra experiencia fue positiva, ya que cumplió con creces en todo lo que se esperaba de él (comodidad, luz suficiente, ligereza y facilidad de manejo). El hecho de llevar un tubular por debajo del frontal contribuyó significativamente a que el nivel de comodidad fuera el óptimo. Pero en lo referente a las prestaciones puras de iluminación del Trail Runner II USB en esta prueba en concreto hemos de puntualizar que contábamos a nuestro favor con que la salida de la prueba fue a las 3 de la madrugada, estimando poder finalizar sobradamente la carrera durante las horas de luz de ese mismo día. La ventaja de esto es que pudimos "abusar" del modo de máxima intensidad, dejando la media intensidad solo para afrontar subidas de escasa dificultad técnica y procediendo a apagar el frontal siempre que llegábamos a alguna población o avituallamiento donde no era necesario su uso. El hecho de utilizar en tan gran medida el modo de intensidad máximo no fue una decisión caprichosa, sino que, simplemente, el modo de intensidad media nos pareció escaso para afrontar abundantes tramos que requerían máxima lectura del terreno (la verdad es que un modo intermedio entre ambos, no estaría de más y sería, quizás, la opción más equilibrada entre rendimiento y autonomía).
Como conclusión, hemos de decir que durante el transcurso de la prueba el Trail Runner II USB rindió muy bien, pero, en sucesivas pruebas de autonomía que realizamos, comprobamos que, en apenas hora y media más de uso similar (intercalando intensidad media y máxima con mayor utilización de la máxima), el frontal comenzaría a desfallecer hasta ofrecer una luz muy tenue que no serviría, desde luego, para iluminar con suficiencia nuestro camino. En nuestra opinión y tras las pruebas realizadas, las 7 horas que anuncia el fabricante en su manual de instrucciones como de autonomía en máxima potencia, se nos antojan un poco pretenciosas, ya que la luz del frontal comienza a perder intensidad realmente al cabo de 5 horas y media (aproximadamente) y la luz que ofrece a partir de ese momento comienza a atenuarse a un ritmo progresivo. Lento al principio, pero que termina en una debilidad manifiesta cuando han transcurrido cerca de 7 horas y la luz roja parpadea en la petaca. En este aspecto, como en el de los lúmenes totales, nos parece más cercana a la realidad el término medio entre la información que se refleja en su página web y caja del producto (140 lúmenes y 4 horas de autonomía en máxima potencia) y la información que se ha introducido en su manual de usuario (150 lúmenes y 7 horas de autonomía en máxima potencia).
También resulta oportuno comentar que, aunque Silva advierte del sobrecalentamiento de la lámpara durante un uso intensivo, os aseguramos que incluso a máxima potencia durante horas la lámpara no alcanzará un temperatura tal que impida su manipulación con los dedos de las manos descubiertos.
Por lo demás, sus 130 grs. de peso total no son excesivos a la hora de decidir guardarlo en la mochila cuando no es necesario su uso. Su volumen, por contra siempre es una pega en los frontales que no disponen de la petaca integrada en la propia lámpara. El Trail Runner II USB tiene a su favor que su lámpara es de pequeñas dimensiones, lo que mitiga un poco el volumen total del frontal.

Accesorios

El frontal Silva Trail Runner II USB no dispone de accesorios, más allá del cable cargador micro USB. Se echa de menos una bolsa de guardado, así como la fácil disponibilidad de baterías de recambio en caso de querer adquirirlas, ya que ni en su página web ni en tiendas on-line hemos dado con el modo de saber su precio y si efectivamente se pueden adquirir por separado.

Autonomía

La autonomía oficial de Silva Trail Runner II USB (conforme a su manual de usuario) es de 14 horas en modo de potencia medio y 7 horas en modo máximo. Nuestra recomendación de uso, dado que es un frontal de batería (no de pilas) es que, si nos queremos garantizar una autonomía de una noche completa, procedamos a utilizar siempre el modo de máxima potencia en los descensos y zonas más técnicas, bajando a intensidad media cuando afrontemos subidas (donde iremos más lentos y con la cabeza más cercana al suelo) o terreno llano sin dificultad. Como hemos comentado, el nivel medio lo vemos escaso en determinadas situaciones, con lo que nos veremos obligados a utilizar el nivel máximo con relativa frecuencia. Este uso intercalado nos puede dar una autonomía de unas 7-8 horas, pero hemos de tener en cuenta que el frontal irá perdiendo potencia progresivamente durante el último periodo de uso. Esta autonomía, aun siendo un tanto justa, puede ser apropiada para ultras sub 24h cuya salida comienza entrada la madrugada (tal como pudimos comprobar durante el Ultra de Sierra Nevada) o en los que esperamos llegar a meta en mitad de la madrugada. Para ultras de más de una noche, el modelo Trail Runner II alimentado por pilas de recambio nos parece más adecuado que el USB, a no ser de que dispongamos de, al menos dos baterías más a plena carga (algo no muy óptimo de transportar en carrera). Al respecto, comentar también que no hemos hallado el modo de adquirir baterías de recambio aunque confiamos que, poniéndose en contacto con Silva, no habrá ningún problema en su suministro.

Conclusiones

Nuestras impresiones respecto al Trail Runner II USB son muy claras. Es un producto de gran calidad, fiable, cómodo y que ofrece una facilidad de manejo sensacional. Por contra, cuenta con un par de handicaps, ambos relacionados con, precisamente, su sistema de alimentación. Por una parte, su nivel de intensidad medio se queda corto en múltiples circunstancias y el nivel máximo (que puede calificarse como "adecuado", pero tampoco excepcional) acortará significativamente su ya de por sí justa autonomía. El hecho de no poder abusar del nivel máximo si queremos asegurarnos una autonomía de, al menos, una noche, hace que su uso se vea un tanto condicionado. A su vez, estamos completamente seguros de que no es un frontal apto para ultras de más de 24h de duración, ya que su rendimiento durante una segunda noche no está garantizada, ni siquiera utilizando todo el tiempo el nivel de intensidad medio. Ello se puede suplir, en nuestra opinión, portando una segunda e incluso tercera batería, aunque al final el peso y volumen será incluso superior al de llevar pilas de recambio.
La conclusión es que el Silva Trail Runner II USB es una herramienta muy cómoda y adecuada para entrenamientos nocturnos o pruebas que no exijan un uso no muy prolongado en el tiempo, especialmente si su potencia máxima es requerida con frecuencia.

PUNTUACIONES

  • Lúmens (fabricante)150.0 lúmens
  • Número de leds2.0 leds
  • Batería recargableSi
  • Petaca delanteNo
  • Petaca detrásSi
  • Petaca cinturónNo
  • Número de pilas0.0
  • Tipo de pilas
  • Facilidad de uso9.0
  • Comodidad7.0
  • Niveles zoom0.0
  • Orientación verticalSi
  • Tiempo uso máximo fabricante7.0 horas
  • Tiempo uso máximo medido5.0 horas
  • Niveles de potencia2.0
  • Ajuste8.0
  • Cinta desmontableSi

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Trail Runner II USB - Silva

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